UNAS REFLEXIONES SOBRE EL PROCESO FORMATIVO

JIM FEIL

El proceso formativo es un pilar central del entendimiento y práctica de la Terapia de Polaridad. 

En otras ocasiones hemos hablado del ciclo de implantación y diferenciación como un elemento clave de este proceso. Un modo adicional de entender el proceso formativo es a través del movimiento escalonado de Éter/Espacio  a Tierra. Toda forma tiene que pasar por esas cinco etapas. El proceso formativo es, adicionalmente, el proceso sanador. Aquí hablaremos del factor espacio.

Toda forma empieza en Éter, en espacio. Sin espacio, nada puede desarrollarse ni crear su propia forma. Así que el espacio es la primera precondición para todo lo que tiene forma – el cuerpo humano, la enfermedad, y la salud misma.

Cuando comenzamos nuestras sesiones de Polaridad estableciendo un campo abierto de escucha o espacio, invitamos a los orígenes o causas de cualquier forma, sana o enferma, a mostrarse. Al mantener el espacio para el cliente se da permiso para que la voz de la enfermedad exprese sus necesidades, como que la voz de la salud pueda aparecer. Muchos problemas físicos y psicológicos son el resultado de una falta de espacio, o de compresión, o de fuertes límites que impiden el movimiento, resistiendo así el desarrollo de forma plena y sana. Dar espacio permite que la energía de la vida exprese de nuevo su potencial.

El crear espacio es potente por otras razones. Muchos han crecido en familias o sociedades con muchas exigencias y juicios. Puede que no hayan recibido el reconocimiento por lo que eran, ni tampoco les fuera permitido expresarse plenamente. El espacio es por su naturaleza neutral y no exige o enjuicia – simplemente permite e incluye todo. Como resultado de estas cualidades de espacio, algunos experimentan lo que llaman el amor, o el «amor no condicional» a través del espacio.

Creo que esto es un aspecto del espacio importante para reconocer. Muchos terapeutas e instructores hablan de amor, o de «amor no condicional», como un factor en terapia y en la sanación. Aun así, creo que muchas veces hay confusión y posiblemente un mal uso de esta idea. Es fácil pensar que el «amor no condicional» es un sentimiento que hay que sentir, y sentirlo además hacia personas que no nos caen bien o no respetamos. También se presenta a menudo como un estado de desarrollo o evolución del terapeuta o instructor.

Siento que a veces esto malrepresenta o malcomunica lo que ocurre con el espacio. Es espacio, el mantener el espacio en relación con el paciente, no es un sentimiento en sí. Es mas bien una forma de atención y de percepción, que por su naturaleza apoya el movimiento, crecimiento y desarrollo por las razones ya dichas.

Muchos clientes y alumnos pueden experimentar este espacio como agradecimiento y amor por lo que libera, permite, o hace posible en ellos. Pero puede ser importante no proyectar demasiado al terapeuta o instructor, lo que puede pasar en estos casos. El agradecimiento de nuestros instructores y terapeutas es algo muy grato, pero es también importante reconocer que los verdaderos actores en la sanación y el crecimiento son los principios sanadores, el proceso formativo, y el Aliento de vida mismo.

Una vez creado el espacio adecuado, los otros elementos arrancan en la secuencia necesaria para completar la intención del sistema de la persona en relación a la forma deseada.

Entender bien cada fase de este proceso formativo y apoyar su movimiento, es una de las grandes herramientas de cualquier terapeuta

Artículo de la revista Armonia – AETP 2017 Núm. 32

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